Caminitos en el monte

Así se denomina al proyecto que se lleva adelante en tres parajes campesinos del norte de la provincia de San Luis. Se desarrolla en el marco del Programa Comunidades Educadoras, impulsado por las fundaciones Arcor, Caminando Juntos y Grupo Arcor.

Caminitos en el monte
Caminitos en el monte

Los niños y niñas de los Parajes  Bajo de Veliz, Santa Martina y Las Palomas (San Luis) van a sus escuelas en caballos, burros o caminando; y cuando llegan, se encuentran con libros y juegos con los que viven múltiples aventuras.  Son los chicos y chicas protagonistas del proyecto “Caminitos en el monte”, una de las experiencias apoyadas por la iniciativa Comunidades Educadoras, impulsada por Fundación Arcor, Fundación Caminando Juntos y Grupo Arcor. Por medio de esta acción, se pretende promover la participación infantil en las comunidades, generando espacios para la expresión de los niños, niñas y jóvenes.

En ese sentido, “el objetivo principal de este proyecto es el de contribuir al desarrollo integral de las capacidades expresivas, lingüísticas y comunicativas de niños y niñas de parajes campesinos a partir de experiencias culturales, lúdicas y de acceso a la lectura placentera y el descubrimiento de los libros”, explican las docentes que participan del proyecto: María Frette, Ludmila Saldaña y  Marina Sánchez , maestras de tres instituciones educativas  zonas rurales del norte provincia de San Luis.

El proyecto comenzó en agosto del 2013 y se encuentra en la segunda etapa de ejecución, hasta llegar a su finalización en diciembre de este año.  Tiene como protagonistas a 80 chicos y chicas de  entre 1 y 12 años. “Caminitos en el monte” tiene tres acciones principales: “La conformación de tres ludo-bibliotecas, en cajones móviles, con aproximadamente 40 libros de literatura infantil y juvenil y 15 juegos; la realización de eventos culturales, funciones de cine y espectáculos teatrales en los parajes. Todo esto con el propósito de generar un espacio de acceso a nuevos lenguajes y experiencias que antes no existía; y talleres para adultos (mamás, papás, hermanos, abuelos) en temáticas relacionadas al desarrollo y  la crianza, la animación a la lectura, talleres prácticos de construcción de juegos y juguetes”, indican las maestras. Los espacios comunitarios de Paraje de Bajo de Veliz y Santa Martina son los escenarios para el desarrollo de la iniciativa, mientras que en Las Palomas se realiza en la escuela, “porque la comunidad  tiene muy apropiado ese espacio como lugar comunitario, cuando las actividades son en día de la semana el maestro participa muy activamente”, cuentan.
“Estamos seguras de que el juego y el arte tienen cosas para aportarle a la vida que solo pueden posibilitarse desde allí. El arte es un lenguaje que permite que todos tomemos parte y encontremos nuestra propia voz”, dicen Marina, María y Ludmila, quienes aseguran que están aprendiendo mucho de juego y  volviendo a jugar entre ellas, con los chicos, con los papás y mamás. “Nos damos cuenta del inmenso lugar de encuentro que habilita el jugar con otros, donde uno pierde miedos, confía en uno y en los demás”, agregan.
En ese sentido, para las docentes participantes, iniciativas como Comunidades Educadoras son importantes y necesarias, “sobre todo, el enfoque de la necesidad de que la comunidad en general se involucre en proyectos educativos y se capacite en ese proyecto para garantizar que estas experiencias permanezcan”, señalan.
La propuesta fue muy bien recibida en los parajes y la participación de los niños, padres y familias viene siendo muy activa, incluso la comunidad en general está invitada a ser parte. “Estamos convencidas de que estas propuestas son semillas que van a seguir creciendo y floreciendo en cada lugar y  que ellos mismos y sus familias le darán la continuidad a estas experiencias”.

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