Desafíos para garantizar el bienestar de la primera infancia

La primera infancia es un período sustancial para la hoja de vida de las personas. Sobre sus distintos escenarios y desafíos trabaja este artículo de Apuntes de Debate de Equidad para la Infancia.

"La primera infancia se caracteriza por ser un momento determinante en el proceso de constitución de los sujetos en ámbitos biológico, orgánico, psíquico, antropológico, social y cultural. Este es un ‘periodo sensible’ en el que las experiencias y los estímulos hacen que la función cerebral se desarrolle más rápidamente, tanto a nivel psicológico como a nivel experiencial. Los factores que enmarcan la vida durante esta etapa resultan determinantes no sólo en el presente, sino también en la salud, la capacidad de aprendizaje y el bienestar general durante toda la vida", comienza el artículo.

El trabajo lleva las firmas de Mariel Rubín y Verónica Bagnoli y pertenece a la serie Apuntes de Debate. Esta propuesta de Equidad para la Infancia aborda la situación de la infancia en América Latina, y observa las diferencias en el acceso a sus derechos por parte de niños, niñas y adolescentes. 

Describe luego que "para 2015 se ha calculado que más de 52 millones de niños/as latinoamericanos/as estaban en primera infancia, esto significa que casi el nueve por ciento de la población era menor de 5 años de edad. En la región más desigual del planeta, la infantilización de la pobreza es una constante en la mayoría de los países, donde las privaciones afectan a más niños/as en Primera Infancia, que al resto de la población. La brecha entre ricos y pobres es visible desde antes del nacimiento, y aumenta a medida que los niños crecen".

Señala que "la pobreza materializada en privaciones concretas en materia de salud, cuidado, alimentación, infraestructura sanitaria, tiempos y espacios para el juego como experiencia vital para el descubrimiento del entorno y el relacionamiento, etc., hace manifiesta la inequidad en dos importantes dimensiones del desarrollo temprano: el lenguaje y la cognición".

"En este sentido -agrega-, los/as niños/as de edades tempranas con deficiencias en nutrición y en el desarrollo cognitivo, del lenguaje, motor y socioemocional tienen menos probabilidades de aprender en los años posteriores y más probabilidades de participar en conductas de riesgo que devienen en embarazos precoces, abandono escolar y violencia en la adolescencia, proyectando así, menos probabilidades de convertirse en adultos productivos".

También aseguran que "dada la trascendencia de los primeros años como base del desarrollo humano, esta fase resulta clave para impulsar el éxito de las sociedades en general, por tanto, las políticas orientadas a la primera infancia serán un buen indicador para garantizar el bienestar de toda una comunidad".

El artículo completo puede leerse aquí.

 

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