El 8 y 9 de mayo estuvimos en Buenos Aires, en el 19° Encuentro de la Organización Mundial para la Educación Preescolar – OMEP. Esto es lo que nos llevamos.
Durante las jornadas del 8 y 9 de mayo, la ciudad de Buenos Aires se convirtió en un espacio de encuentro e intercambio para reflexionar sobre un tema que nos interpela: el arte y los cuerpos en la educación de la primera infancia, preguntándonos ¿qué necesitan hoy los niños y niñas para crecer y desarrollarse plenamente? El 19° encuentro de OMEP reunió a educadoras, docentes, investigadores y referentes de políticas públicas de Argentina, América Latina y el mundo para poner en común los desafíos de la educación inicial. Desde Fundación Arcor participamos reafirmando nuestro compromiso con la primera infancia.
En el transcurso del evento, se destacaron ideas centrales para el trabajo en el aula. En primer lugar, se puso en valor el modelo ecológico del desarrollo infantil, una forma de mirar a cada niño y niña de manera integral. María Julia Garcete (IIN) señaló que este enfoque nos invita a ir más allá de la sala y a situar a cada niño y cada niña dentro de su familia, su barrio y su cultura. Entender el contexto de cada uno es el punto de partida para que, desde el aula, se puedan diseñar propuestas que fortalezcan su desarrollo. En segundo lugar, resonó con fuerza el concepto de vinculocentrismo, una propuesta que nos acercan desde Colombia y sugiere que la base de toda estrategia educativa debe ser la construcción de vínculos sólidos. Esto no solo se refiere a las relaciones entre personas (niños/as, docentes, familias), sino también a los vínculos que los niños y niñas construyen con la cultura a través de la educación.
Uno de los paneles más dinámicos fue la mesa sobre tecnología y pantallas, coordinada por Javier Rodríguez, donde se cruzaron tres visiones complementarias. Se analizó una experiencia pedagógica en la que la tecnología deja de ser un objeto de consumo pasivo para convertirse en una herramienta para crear y resolver problemas, por ejemplo, a través de la programación. También se resaltó la labor de Pakapaka como testimonio de que es factible generar contenido de calidad con una mirada de la infancia que es activa y respetuosa. Finalmente, se compartieron datos de investigaciones recientes que ofrecen una nueva perspectiva: la mayor parte del tiempo digital de los chicos lo dedican a la interacción social y al juego compartido. Las pantallas, muchas veces, son una vía para encontrar compañía cuando faltan otros espacios de encuentro.
Participar de estos espacios nos acerca a los debates y las experiencias que están transformando la educación inicial, y eso se traduce en recursos y propuestas para el trabajo cotidiano de docentes y educadoras. Junto a OMEP venimos construyendo ese camino hace años, con iniciativas como el Premio Mi Patio es el Mundo, un reconocimiento regional a las experiencias que amplían las oportunidades de desarrollo y juego de niños y niñas.



